Erase una vez (Fragmentos del satanismo light), Pablo Arraigada

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1

Erase una vez
en un tiempo de aquelarres
la leyenda de un brujo
temido, hereje y castellano.
Don Juan Manuel de la Gracia de Dios
nombrado y nacido,
en una aldea de Córdoba,
de padres de la Castilla
-según los dichos,
emparentado con los moros,
amigo de los judíos
y su Cabalá impía-.

Hablaba más de una lengua,
educado por monjes,
-hay que admitir la Iglesia
cometió también errores-.
Iniciado en la alquimia
por un oscuro toledano,
conoció las artes oscuras,
las practicó a destajo.
Conoció la magia negra,
la practicó a dos manos,
un emigrado de Florencia
le trajo una biblia negra.
Los gallegos, ignorantes,
al enterarse de ese dato
y como poco saben de geografía
no se conformaría con decirle mago,
sino, que confundiendo con Capri,
y la influencia del ‘tano’
lo apodaron “Mago Capria”
-referencia de fútbol al margen.

El mago hacía sacrificios,
se dice “hablaba con Satanás”
y como todo nigromante
tenía orgía con vírgenes.
Los castellanos, envidiosos,
de sus artes amatorias
le hicieron un proceso.
El manuscrito del acta
dice lo siguiente:
<<Don Juan Manuel de la Gracia de Dios,
responde al apodo de “Mago Capria”,
cordobés,
-le gusta el vino y la joda
y lo toma sin soda
porque así pega más, pega más-
(esto último tachado del original)
Cordobés, decíamos,
con sus facultades bajo el efecto
del humo de ‘velas negras’,
procedió a ser denunciado
por la gente de pax virens
-el Greenpeace de la Edad Media-
al cometer crímenes contra animales
y a su vez por abordar y pervertir
con sus dichos soeces
a la hija del señor de Burgos,
Ximena, de quince años,
apodada “la chupa cirios”
por los monjes del monasterio local,
los sacerdotes, los diáconos,
el molinero que llevaba la harina a la iglesia
y unos cuantos peregrinos
que iban en procesión a Compostela
y tenían un grato recuerdo de ella.
Recapitulando,
la joven Ximena fue llevada
por el susodicho
a los trasfondos de una taberna
y se dice que la joven,
avezada en latín y griego
-conocidas lenguas muertas-
tuvo una lengua muuuuy viva
para alegría del hechicero.
Por lo tanto,
se establece el delito de estupro
y es tu problema
te vamos a quemar en la hoguera>>
Al día de hoy
hay dudas sobre la veracidad del manuscrito.

Todo el pueblo se reunió
a presenciar este hecho,
había banderas con leyendas
que rezaban ‘a la hoguera’.
Se vendía carne de puerco
entre dos hogazas de pan de centeno.
La idea fue de un labriego,
se llamaba Alfonso de Chorín Zamora,
y así fue que Don Chorín
los bautizó “Chori-pan”.
Preparado el fueguito
ya trajeron al reo,
quien ante la multitud
alzó su voz contra el viento
“Vosotros quemareis mi carne,
me dejareis sin aliento,
mas yo regresaré,
lo juro con gran contento,
en quinientos años seré carne
y les daré un escarmiento,
pues llamaré a Satanás
y vendrá sin miramientos,
¡Y os dará bien por culo!
Para que sufran muy lento”
Llegó a gritar ‘gilipollas’, ‘cojonudos’,
y sólo quedó cenizas del hereje.
La joven Ximena,
tras esto,
se ordenó y entró a un convento
en busca de cirios grandes
para acallar su lamento.
2

Ya los años han pasado
que hasta se perdió la cuenta,
se ha olvidado la leyenda
de este brujo maldito.
Su espíritu flota por los aires,
aprende, conoce, se educa
sobre nuevos sortilegios
y sobre la raza humana.
Desde su época corpórea
ha disfrutado de la música
que se volvió una herramienta
vasta en la cultura.
Los mensajes de las letras,
la afición por los ritmos,
los seguidores de bandas,
los melómanos incurables
formaron su plan siniestro
para poner en marcha su venganza.
Paseándose por el mundo
tocó almas pervertidas,
le dio la música a Quortom,
su sombra dio paso al Black,
disfrutó del Death Metal,
fue artífice del Doom,
y el dios de muchos góticos.
El mago, en su inteligencia,
supo que la armonía
del mundo vive en las notas
de la preciada música.
Con la combinación exacta
se abre el portal
que Lovecraft amagó a tocar
para traer los peores demonios
al suelo que nos cobija.
Es así que eligió
el punto donde el equinoccio
estaría en su plenitud,
y trazando un pentagrama con las estrellas
aterrizó…en Buenos Aires.
Sabía lo que debía hacer,
necesitaba sacrificar más de diez mil almas humanas.
El lugar iba a ser el Luna Park,
sitio infame sesgado
por la sangre de boxeadores,
monstruos deseosos de violencia y dolor.
Ahí se abriría ¡La puerta del infierno!
Entonces, llegó a este mundo
y renació en un joven,
se hizo músico
y consiguió convencer a su familia
mediante viles engaños
para llevar a cabo su cometido.
Poco a poco, lograron un éxito aceptable,
crecieron, fueron seguidos
por hordas perdidas y descerebradas.
El espíritu maligno del “Mago Capria”
reencarnó…EN EL BAJISTA DE TAN BIÓNICA.
Lo sabía, con el metal sólo lograba un sector,
necesitaba un margen más amplio de fieles
y con el pop fácil
siempre se podía coger groupies adolescentes.
El espíritu pierde el cuerpo, pero no la maña.
“Bambi” Charpentier, el bajo de Tan Biónica,
hermano de Chano
iba a desatar el apocalipsis
en nuestro mundo.
Los seguidores desquiciados
saturaron Ticketek
para comprar sus anticipadas.
Se pusieron sus ropas más caras,
subieron a bondis en manada
se juntaron en la plaza
del costado del Luna
en una orgía de Coca Cola light
para esperar que sean las siete de la tarde
y abran las puertas.
“Bambi” practicaba la cuarta,
tal como descubrió en un antiguo libro de magia
que permitía unir dos planos
del universo.
Eso, acompañado de las palabras adecuadas
iba a ser el final.
Cuando la mayor maldición
jamás acuñada
sea ejecutada al mismo tiempo que su nota
todos morirían
bajo una horda de demonios
que se iban a sentir gustosos.
La Cosa Prohibida,
la Maldición de las Maldiciones,
todo caerían bajo el embrujo
del conjuro creado por Belcebú en persona.
El himno infernal
constaba de estas terribles frases
<<Me quedo con vos, yo sigo de largo, voy a buscarte
Que noche mágica ciudad de Buenos Aires.
Se queman las horas, de esta manera nadie me espera
Como me gusta verte caminar así.
Me quedo con vos, yo sigo de largo, voy a buscarte
Me mata como te movés por todas partes.>>
Con estas frases el ragnarok
llega ante todos
y cagamos fuego.
Así que la marea de fans
en una euforia de pastillas de mentol,
iluminados por sus celulares,
como velas para cerrar el ritual,
vibraban enloquecidos.
Y el tema llegó,
la banda agitaba al público
se veía baba en la boca de los seguidores,
el bajo temblaba en las manos de “Bambi”
que ansiaba su eterna revancha,
y cuando Chano iba a decir la condena del mundo
y el bajo se prestaba a acompañarlo
SE CORTÓ LA LUZ EN EL LUNA
Se quedaron todos atónitos,
Bambi sintió le zumbaba el cerebro
un olor a azufre cubrió el recinto
y el bajista de Tan Biónico
se incineró de manera espontánea
frente a todo el público.

Silencio sepulcral.
Pero uno gritó
“Los hijos de puta cortaron el show
seguro están pasados de falopa”
Otro agregó, a viva voz,
“Claro, cortan el show
pero tienen para hacer efectos especiales”.
“Yo puse quinientos pesos por la entrada,
-tiró una minita-
estos forros me lo van a devolver”.
La horda enardecida
se arrojó sobre Chano y los demás,
una orgía de tripas, seso y sangre
cubrió el escenario,
la cabeza del cantante empezó a rondar de mano en mano.
Sí, señores,
los seguidores de la banda,
nenes de mamá,
hijos de la generación del pop más blando,
eméritos hijos de la Universidad Católica de Salta,
ejércitos de niñitos portadores de celulares touch
con exceso de mechones coloridos en el pelo
ajusticiaron la banda
y debieron ser contenidos
por gendarmería, la metropolitana
y dos carros hidrantes.
A manera de reflexión,
sepan que no deben temer
se haga un pacto diabólico
para el fin de nuestro mundo,
la tierra
sobre la que vivimos
todos
es el peor infierno.

 

(Arraigada, Pablo, El mundo. Wilde, A pasitos del fin de este mundo, 2014, págs. 79-87)

tan-bionica

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