Hombres sin mujeres – Haruki Murakami por Luciano Alonso

Breve resumen de los argumentos:

Drive my car: Kafuku es un actor veterano. No tiene muchos amigos. Un día contrata a Misaki, una chica joven que se convierte en su chófer, con quien entabla una suerte de amistad. En alguna ocasión, le cuenta la historia de su vida: Kafuku estuvo casado con una mujer que le fue infiel. Ella murió antes de poder justificarse o dar explicaciones. Él nunca le fue infiel y ella nunca supo que él sabía de sus infidelidades. Por esas cosas de la vida, Kafuku entabló relación con Takatsuki, el último de los amantes de su mujer. Al principio sólo anhelaba una suerte de venganza pero acaban convirtiéndose en buenos amigos. No obstante, más tarde o más temprano dejan de verse y desde entonces ninguno tiene noticias del otro.

Yesterday: Kitaru es un joven bastante excéntrico. Inteligente, pero disperso. Es estudiante, pero no ha aprobado el ingreso a la universidad. Debería aplicarse a los estudios para entrar a la universidad al año siguiente, pero no pone ningún empeño. Tiene una novia: Kuritani, con quien sale desde la época en que ambos eran estudiantes de primaria. Kitaru le propone a Tanimura, el narrador de esta historia, que salga con su novia. A Tanimura aquello le parece disparatado, pero accede. Van al cine. Hablan sobre Kitaru. Dieciséis años más tarde, vuelven a reencontrarse por azar. Kitaru dejó en ambos un recuerdo indeleble.

Un órgano independiente: Tokai es un cirujano de larga trayectoria y un bon vivant. Amante de la comida, los restaurantes y las mujeres. Su secretario lo ayuda con los pormenores de su ajetreada vida íntima. Es capaz de tener cuatro amantes en simultáneo. Las relaciones que mantiene son románticas, pero nunca se enamoró. Hasta que un día se enamora perdidamente de una de sus amantes, lo que precipita la tragedia.

Sherazade: Habara no sale de su casa. Un día recibe la visita de Sherazade, que auspicia como una suerte de enfermera. No obstante, acaban convirtiéndose en amantes, a pesar de que ella está felizmente casada y con hijos. Cada vez que tienen sexo, ella le cuenta una historia sobre sí misma, sobre su pasado. Por ejemplo, la sugestiva historia de su época de estudiante, cuando la joven Sherazade decide entrar sin permiso en la casa del chico que le gusta, cuando no hay nadie en la casa y le roba una camiseta sudada, que huele por las noches.

Kino: Kino es el protagonista del relato quien, luego de descubrir a su mujer con otro, se divorcia y comienza una nueva vida. Decide instalar un bar en la casa que otrora perteneció a su tía. El bar no es muy popular, pero tiene sus clientes. Kino escucha vinilos de jazz, crea un ambiente cálido. Un día ocurre un altercado con unos tipos de aspecto sospechoso. Otro día Kino se acuesta con una clienta. A partir de entonces, comienzan a ocurrir una serie de eventos inexplicables, que el protagonista incorpora de manera natural, pero que no lo son.

Samsa enamorado: El protagonista despierta en una habitación y no entiende cómo llegó allí ni quién es ni qué es. No entiende su propio organismo ni nada de lo que lo rodea. Al rato tocan el timbre, una chica viene a reparar la cerradura. El protagonista no tiene idea de qué está hablando, pero la deja pasar. La chica es jorobada. Él se siente atraído por ella. Tiene una erección. Ella encuentra la cerradura estropeada, se la lleva para arreglar o reemplazar. Afuera, el mundo es un caos, la ciudad permanece sitiada.

Hombres sin mujeres: Al protagonista de este relato, lo despierta un llamado pasada la medianoche, para avisarle que una de sus ex novias se suicidó. El hombre que le informa acerca del asunto no le dice nada más. Entonces comienzan unos devaneos poéticos por los recuerdos de ella y de las cosas que sucedieron y no sucedieron y que podrían haber sucedido.

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Comentarios:

La calidad de los relatos es bastante pareja, aunque esta selección contiene un cuento que destaca por su brillantez (Sherazade) y uno que roza lo patético (Samsa enamorado). El resto de los cuentos, aunque no llegan a deslumbrar, son cuentos que se leen fácil y conservan los rasgos característicos que definen a la obra de Murakami, signada por el extrañamiento, lo fantástico y las historias de amor y desamor, contadas con gracia y sensibilidad poética.
Ni de lejos es lo mejor de Murakami, pero tampoco es de lo peor. Murakami es un autor muy irregular, capaz de deslumbrarnos hasta el paroxismo o de dejarnos fríos como el hielo. A veces pienso que esa diferencia tiene que ver con una cuestión geográfica. No me cabe duda de que la mirada oriental sobre la obra de Murakami debe ser totalmente distinta a la mirada occidental. Es probable que en Japón un cuento como Samsa enamorado se lea con otros ojos. No me sorprendería, incluso, que sea el cuento favorito de los lectores nipones, pero para el lector occidental es un cuento digno de un taller literario, digno de un principiante (nada prometedor). Un cuento realmente patético donde se intenta una suerte de reescritura de La metamorfosis de Kafka. Cliché gastadísimo.
Sin embargo, para compensar, Murakami también es capaz de escribir un cuento como Sherazade y subvertir cualquier previsión. Hay una inteligencia estratégica en ese cuento que pareciera proponerse dejar en ascuas al lector y lo consigue sin recurrir a fenómenos inexplicables ni inmiscuirse en terreno fantástico. Consigue dejar en ascuas al lector con el único recurso de una construcción que apunta a un desenlace que luego niega y en esa operatoria no hay timo, sino un desafío de lógica formal. Realmente un cuento destacable, para atesorar.
Aunque, claro está, el cuento que conquistará los corazones de los lectores de Murakami es Kino, donde los rasgos autores están absolutamente visibles. Corazones rotos, clubes de jazz, amistades con gatos misteriosos, atmósfera de policial negro, explicaciones metafísicas que no explican nada, suspense y un halo de misterio que lo cubre todo. Casi una fórmula.
Por poco, Un órgano independiente se transforma en un comentario a propósito del nazismo, pero finalmente no llega tan lejos. En algún momento el cuento podría haber dado un giro que presentaría toda una novedad para los temas que frecuenta el autor, pero finalmente no llega a dar ese salto.
Los devaneos espirituales y las imágenes poéticas más logradas están presentes en Sherazade, donde la protagonista asegura recordar su vida anterior como lamprea, en Yesterday, cuando la protagonista describe un sueño recurrente donde observa una luna de hielo y en Hombres sin mujeres, donde se insiste en que los marineros son los culpables de que las mujeres se separen de los hombres.

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En conjunto, es un gran libro de cuentos y aunque conectemos mejor con un cuento y no tanto con otro, el libro se deja leer. Además, posee uno de los rasgos por los que vale la pena reparar en el autor: sus historias permanecen con uno aún después de haber terminado el libro. Esta característica signa sus mejores obras y reaparece en Hombres sin mujeres. A veces es un diálogo aislado, a veces una imagen, a veces toda una historia, pero lo cierto es que Haruki Murakami parece tener una facilidad para penetrar en nuestra imaginación y quedarse allí.

Por Luciano Alonso

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