Fragmentos de “El Ritmo de la Vida”, de J.M. Vargas Vila

Enamorarse, después de que se ha llegado a cierta dad de la vida, es entrar por la misma puerta, en el Dolor y el Ridículo;
pero comprar el amor, a esa edad, es entrar a los Jardines de la Muerte, por la más bella de las avenidas;
en ellas, todas las rosas florecen para nosotros, con tal que las paguemos;
es verdad, que el perfume de esas rosas, muy fuerte para nuestra edad, puede matarnos;
pero, debe ser muy bello, morir ahogado por ellas, poniéndolas todas sobre nuestros labios, ya que no es posible ponerlas todas sobre nuestro corazón;
¡Ay! demasiado débil ya para sufrirlas…

entradavvila1

La resignación de ciertos maridos, quita su encanto al adulterio; como la fidelidad de ciertas mujeres, quita el suyo a matrimonio.
entradavvila2

El fin del Arte no es convencer, sino conmover;
toda Obra o tendencia artística que no penetre o conmueva lo más profundo de nuestro ser,
no es Arte, sino Didactismo;
algo que ha salido de la Ciencia, sin lograr entrar en el Arte: la Pedagogía del Pedantismo.

Compartir
Tweet about this on TwitterShare on FacebookPin on PinterestShare on LinkedInShare on Google+Email this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *