La imagen compartida por José Ramón Ponce

Desde estudios de Sigmund Freud, y la concepción de Iván Pavlov sobre los tipos de personalidad Pensador, Artístico y Mixto, existía la sospecha de la asimetría bilateral del cerebro, es decir, la diferencia funcional entre ambos hemisferios.

En la década de 1940 se hacen estudios en pacientes afectados de epilepsia Grand Mal, en donde se llevaba a cabo la separación de hemisferios cerebrales a través del corte quirúrgico del Cuerpo calloso, por lo cual se impedía la descarga eléctrica de la epilepsia entre ambos. En esta hipótesis era subyacente la idea de funciones diferentes entre un hemisferio y otro, lo cual remitía adicionalmente a la concepción de la imagen mental.

Sin embargo, quien arroja luz sobre el tema fue el Premio Nobel en Medicina en 1981, Roger W. Sperry (1913-1994), de Estados Unidos de Norteamérica. Este autor basaba sus estudios en cortar el cuerpo calloso en gatos, pero dejando intacto los nervios del quiasma óptico, lo cual permitía estudiar el intercambio sensorial entre el hemisferio izquierdo y el derecho.

La corteza cerebral recubre el cerebro, quedando dentro de esta los órganos subcorticales, pero quedando este órgano dividido en ambos hemisferios, los cuales se conectan por el grueso haz de fibras nerviosas llamado Cuerpo Calloso.

Es decir, se divide el cerebro en sus dos hemisferios, y parecen iguales a simple vista, pero guardan diferencias entre sí. Entre estas diferencias se encuentra su asimetría funcional. A grandes rasgos, el hemisferio izquierdo posee el papel de abstracción lógica, conceptual, y el derecho el significado afectivo, conllevando su configuración. Estas diferencias se sitúan con predominancia en áreas asociativas del cerebro, distribuidas en ambos hemisferios.

Por ejemplo, la palabra silla se representa con la imagen del referido objeto en el hemisferio derecho, pero su concepción, abstracta, conceptual, se genera en el izquierdo. Ambos hemisferios trabajan coordinada e integralmente. Un paciente con daño en el hemisferio derecho puede comprender lo que es, pero le es difícil reconocer su imagen, y por el contrario, si el daño se produce en el izquierdo se puede identificar la figura pero es difícil definir en que consiste.

Numerosas investigaciones demuestran que en las lesiones del hemisferio izquierdo, por ejemplo, se reconoce la configuración de una palabra, pero no puede ser identificada ni comprendida, y si son en el derecho se reconoce su contenido pero no se identifica su forma.

Existen hipótesis de que la posibilidad del hombre, a través de su evolución, de alcanzar una psique consciente, radicaba en que una vez surgida la especie de los homínidos, circunstancias internas y externas obligaron a pensar a este nuevo ser. Por consiguiente, su cerebro fue promovido a dividirse con funciones diferentes para poder lograr la generalización conceptual para subsistir.

A medida que la imagen se representada en la mente del homínido se confrontaba con la práctica, y resultaban efectivas las acciones de ella derivadas, ésta se hacía progresivamente más compleja hasta crearse un modelo subjetivo y consciente acorde al modelo concreto de la realidad. Se enriquecía como resultado de acumulación, reiteración, interacción y retroalimentación de información recibida en la interacción con la realidad. La imagen por lo tanto requería una configuración integrable a los sistemas abstractos, conceptuales.

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