Crónica de Otra Buenos Aires: 2da. entrega: La voz

Unos furgones multicolores se desplegaron a un flanco de los marchantes. Levantaron unas antenas satelitales sobre los techos. De las compuertas laterales salieron unas personas, algunos con traje y corbata, otras con tailleurs entallados, todos seguidos por camarógrafos en camiseta y chaleco. Los manifestantes se agolparon frente a las cámaras. El frenesí aumentó. Unos manifestantes que no bailaban ni cantaban se abrieron paso, cerca de los furgones de los canales de televisión se ensamblaron formando un escenario. Al instante, un grupo de personas ocupó el tablado. Un canoso y corpulento, con varios kilos del mejor bife de chorizo asimilado, empuñó el altavoz:
¡Compañeeerooooooos!
La multitud rugió. Miré a mi novia.
–Si van a empezar con los discursos, mejor rajemos.
Nos sumamos a una columna de personas que esquivaban el acto, indiferentes. El estruendo de la manifestación nos acompañó por unas decenas de metros. Mi novia miró el reloj.
–Llego tarde al trabajo, bichito –me enchufó un piquito y se escabulló por una boca de subte.
Caminé entre los indiferentes. Algunos en corrillos decían: a este país le falta… Otros farfullaban: a este país le sobra…
Una voz en lo alto tronó: No saben lo que hacen…
Miré para todos lados. Nadie pareció escucharla. Miré al cielo. Una marcha de nubes rumbo al río remedaba la terrestre. Pero la mañana estaba por terminar y yo aún no había ido a trabajar. Corrí.
–Ya es tarde –tronó la voz en lo alto. Volví a levantar la mirada. No vi a nadie pero en mis oídos se deslizó el recitado:
Queja veloz,
reclamo instantáneo.
Falseando tempestades
Y huracanes
Cuando los vientos soplan,
Arrastrando despojos
Que se arremolinan
En rincones
Aparentando legitimidades,
Sustancialidad y honra.

En el ocaso de la razón,
En el colmo de la arbitrariedad,
Animan la danza enloquecida
Al son de los tambores
Que resisten
El albor de la individualidad.

Devoradores de imaginación,
Abrumando los sentidos
Ávidos de más percepción,
De ampliar la realidad
Desatinada y liberada
De los límites del tonal.

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