Los talleres de escritura urbanos de Gustavo Grazioli

Insistía con los talleres de escritura, buscaba inquieto cada recoveco de la ciudad pero los abandonaba a la segunda semana. Pese a eso escribía todos los días, estaba completamente creído que era la única manera de ser bueno o algo así. Mejor dicho: conseguir una leve música, historias y fluidez. Al principio fueron varias palabras dos veces por semana, pero sin forma; después pasé a oraciones cortas de lunes a viernes y los fines de semana salía a ver que podía contar. Encontré muchas cosas y muy locas. La gente está marcada por el síndrome de los contextos, por las situaciones con las cuales se van a topar. Eso me ayudó a escribir bastante. Y los colectivos, sin duda. Los viajes zombis en subte son una terrible invitación al suicidio. Esos cuerpos dicen las mismas molestias, marcados por una expresión nula. Las caras están deformadas por la indignación, las bolsas no cargan la vejez sino la angustia de haber llorado toda la jornada. Los ojos rojos de pantallas inundadas de pornografía urbana. Los jueguitos, ansiolíticos, de la desesperante espera. Está todo ahí, al alcance de lo residual y lo compramos como la salvación.

Gustavo Grazioli
Nació en 1987 en La matanza, provincia de Buenos Aires. Comenzó y dejó la carrera de Comunicación Social para dedicarse solamente a la escritura empujado por la desesperación existencial. Motivado por esta decisión ha publicado cuentos en varias antologías y colaborar en publicaciones como NaN, Matavilela, Sudestada y Paco. Ha entrevistado a escritores de la talla de Enrique Symms, Alberto Laiseca, Gabriela Cabezón Cámara, Julián López R, Félix Bruzzone, Gonzalo Garcé, Mariana Enriquez y Walter Lezcano. Asistió a los talleres de Pedro Mairal y Pablo Ramos.

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