¿Por qué los ochentas parecen mejor?

Al menos en lo que a música se refiere no es sólo en apariencia sino que hay razones técnicas para que esto sea así. En la actualidad, casi un noventa por ciento del material que se edita está sobre-comprimido. A partir de los comienzo de los noventa se impuso el axioma lo fuerte vende más. La señal radiofónica es sometida a una compresión extrema, para que simplemente llegue más lejos y por ende la escuche más gente. De modo que si un ingeniero sobre-comprime un master a pedido de su cliente, esta música estará totalmente aplastada cuando se escuche por la radio. Sin duda se va a escuchar un poco más fuerte, como también es cierto que se escuchará más distorsionada, provocando en el oyente fatiga auditiva; esto se resuelve en composición: simplificando.
Los años fueron avanzando y tristemente, el mito “Lo fuerte vende más” crece día a día; en veinte años, el nivel de RMS subió veinte dbs; sólo un db por año, pero la dinámica en las grabaciones se fue perdiendo casi sin que nos diéramos cuenta. La dinámica es algo que los seres humanos apreciamos y agradecemos; es más, en cuestiones musicales, es uno de los pilares de la composición, ya que la misma debería ser utilizada por el compositor como herramienta para sorprender.


¿Y qué pasaba en los setentas o en los ochentas? En esos años, la masterización consistía en mejorar el sonido global del disco o sólo hacer ajustes precisos en las canciones. El formato estrella era el disco de vinilo y debido a sus limitaciones (rango dinámico, ancho de banda y la cantidad de estereofonía que puede soportar), los ingenieros de corte de esos años eran altamente experimentados y disponían de un buen arsenal para sacar el mayor provecho de este formato. A nadie le importaba qué tan fuerte sonaba un disco, se daba por hecho que si alguna persona quería escuchar la música más alto, lo único que debería hacer es subir el volumen de su equipo.El factor a tener en cuenta es que esta música tiene dinámica y no estaba sobre-comprimida. Recuerdo que cuando compré el vinilo Jaco, disco de Pastorius solista, me llamó la atención lo bajo que sonaba y tenía que meterle manija al volumen, así como también en discos de Cocteau Twins la estereofonía estaba desarrollada al mango.

Las nuevas grabaciones tienen mucho menos estereofonía y dimensión que las de hace treinta años, porque cuanto más mono es una grabación, mayor potencia tendrá al reproducirse, ya que los altavoces “patearán” al mismo tiempo, dando la sensación de que percibimos más presión sonora, la vigencia de que lo “fuerte vende más”. El criterio de rentabilidad se impone sobre criterios artísticos y estéticos, tanto en productores como en artistas que se rinden ante el poderoso caballero Don Dinero.

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