35 años sin Philip.

El 2 de marzo de 1982 Philip Kindred Dick abandonaba su existencia física en este plano. Vivió 54 años de los cuales 30 se dedicó a la literatura, es decir a escribir. Nos ha dejado decenas de novelas, más de cien cuentos y se ha convertido en uno de los escritores de culto más populares (vaya oximorón).

Tal vez el legado que más se trasunta de su obra es la idea de que nada es lo que parece. Al menos esa idea es la que con mayor fuerza se fijó en mí luego de leer y releer su obra. Accedí a ella con él ya fallecido, o sea que no puedo lamentarme de no haberlo conocido personalmente (sí lamento no haber conocido personalmente a Federico Fellini, Kurt Vonnegut, Henry Miller y Jorge Luis Borges, de quienes disfruté sus libros o películas con ellos aún con vida); pero desde el comienzo de mi relación con su obra lo consideré un amigo. Conversé en los vericuetos de mi mente con él acerca de sus novelas y cuentos durante bastante tiempo y me dejé convencer (corroborándolo fehacientemente) de que nada es lo que parece.

El régimen de la post verdad aparece en varios cuentos, quizás por primera vez en El hombre variable, donde un responsable de seguridad apela a la emotividad y a la especulación estadística para lanzar a la tierra en una guerra contra el sistema Próxima Centauro, relato que data de comienzos de los años 50.

Philip ha sido una gran fuente de inspiración, algunas veces no reconocida; Toy Story le debe mucho al cuento Pequeña rebelión de principios de los cincuenta. Así como The Truman Show (Weir), muy similar a Tiempo desarticulado de 1959, la genial Dark City de Alex Proyas nos remite al imaginario de Dick, como Matrix (lxs Wachowski), eXistenZ (Cronemberg), Inception (Nolan) y Source Code (Duncan Jones).

Como profeta, de algún modo lo ha sido, y no tanto por los aparatejos que aparecen en sus textos que antedataron supuesta tecnología de hoy, sino porque Philip en sus cuentos y novelas, hasta en las más extremas, retrata gran parte de los conflictos internos, digamos mentales, de los hombres y mujeres de la actualidad (de su presente y del futuro inmediato que estamos viviendo), por este motivo, leyendo y releyéndolo, continuamos descubriendo que nada es lo que parece.

Pasaron 35 años de su fallecimiento a causa de un paro cardíaco, y se inició una larga vida a su obra y legado.

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