Los de a la vuelta por Laureana López

En el barrio nadie quiere
cruzarse al chico de a la vuelta.
Con su gorra o encapuchado
teñido un mechón,
Con los pantalones caídos
y las medias encima del deportivo.
Nadie lo quiere cruzar
porque no tiene un código a respetar
no le importan pibitos o viejos,
minas, vecinos o amigos
cuando se pasa de rosca
te enrosca. Eso dicen, eso presienten
porque hasta ahora nunca
cortó en el barrio
y aunque ande re zarpado
va callado, embozado.
Dicen que amenazó a su madre
Que golpea a su padre
y perdido casi trinca a su hermana.
Todos esperan que termine muerto,
todos esperan que encuentre un matador.
Vino el hermano que salió libre,
trajo mujer y chiquitos
juntaron chapas y se metieron en el galpón.
Ahora los nenes del barrio
no quieren ir solos al almacén
porque los chicos los corren
para robarles, insultan y pegan.
A una nena le sacaron la bicicleta
y se apareció la abuela.
Hubo gritos y cascotes
Y el barrio se amotino.
Ahora andan tranquilos
y aunque no molestan
nadie quiere cruzarse
a los de a la vuelta.
La hermana consiguió
laburar en el penal
y da los turnos por celular.
Dicen que gana bien
y se está haciendo un lugar
porque nunca se echa atrás.
Tiene tarifa muy piola
y la regentea una fiola bien prendida
que siempre trabajo a la policía.
Llegan cuentos asquerosos
pero a ella no le importan.
Luce marca en la ropa
y estuvo hablando de más.
Con vuelta y media largó
que un video se filmó.
Aunque las autoridades
lo prohibieron
todos en la jaula ya lo vieron.
La piba de a la vuelta parece que se infectó
pero la vida es tan corta
y corta con tanto filo y dolor
que a nadie le importa, que lo parió.

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