¿Por qué soy feminazi?

Ser mujer y definirse como feminista no es una postura superficial, una no lo asume porque está de moda o porque sea políticamente correcto, significa que una toma la decisión de asumir una postura política con respecto a su género. No pueden haber varones feministas, si varones que apoyen desde algún lugar esta postura, pero no son feministas, para ser feminista hay que ser mujer, sentir el peso de miles de años de sumisión y comprometerse en hacer algo para cambiar esa situación. Ser lo que algunos mal denominan feminazi significa adoptar una postura intransigente a ese respecto y si es necesario hasta extrema.
Tengo mis razones para definirme feminista hasta la médula o si a alguno le cae mejor el término: feminazi. Esa razón es que deseo un cambio absoluto. Busco un cambio radical, socavar las premisas que sostienen la civilización actual y generar nuevas. No necesariamente deseo que éstas nuevas premisas sean feminocentristas, deseo otras premisas que cambien la situación actual de raíz, una nueva civilización, donde no existan las bases conceptuales que hoy sustentan arbitrariedades como la autoridad, la propiedad y el dinero. El cambio deseado es tal que implique posiblemente nuevos idiomas, en definitiva un formateo total de la mente.
Llámenme loca.
No me importa.

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