La Tierra, un planeta de salvajes

Esos que están pensando dejar la Tierra para colonizar otro mundo no saben en lo que se están metiendo. Porque resulta que algunos de esos mundos están en formación, les faltan miles de años para acondicionarse a los primeros organismos.

«Toda unidad que incluye todos los organismos (es decir: la “comunidad”) en una zona determinada interactuando con el entorno físico de tal forma que un flujo de energía conduce a una estructura trófica claramente definida, diversidad biótica y ciclos de materiales (es decir, un intercambio de materiales entre las partes vivientes y no vivientes) dentro del sistema es un ecosistema», Eugene Odum, ecologista.

No fuimos capaces de poner en práctica, de manera eficiente, el desarrollo sostenible que se idearon los gobiernos a fin de sacarle provecho a los recursos naturales, ni siquiera de parte de las tribus que se mantenían con sus costumbres ancestrales, y no porque éstas hubieran intervenido directamente en la destrucción, sino porque la industrialización acabó con ellos, se los llevó por delante como si se tratara de una aplanadora  “BOMAG” , o las monstruosas máquinas “Doosan 255 Harvester 2”, las cuales cambian el paisaje de manera drástica en cuestión de minutos.

Obviamente el daño se debió a la sobrepoblación, lo cual requirió de demandas de todo tipo como consecuencia del modernismo. Nadie quiso quedarse por fuera de las comodidades brindadas por la tecnología; todos buscamos la comodidad. Los hogares más pobres utilizan algún electrodoméstico. El planeta Tierra se llenó de electrodomésticos, muchísimos años soportando este azote, millones de toneladas de electrodomésticos en desuso; millones de automóviles rodando por las calles de las ciudades, millones de carros apilonados como chatarra, contaminando, empobreciendo el paisaje. Millones de aires acondicionado en funcionamiento, millones acumulándose en los depósitos de chatarra. Lo más trágico de este acumulamiento de basura es que gran parte termina en el mar. Han encontrado sanitarios en el fondo marino, a varios kilómetros mar adentro, utilizados como hábitat  por los peces. ¿Qué clase de personas son estas, que arrojan en el mar estos objetos? Si se analiza con atención este comportamiento, se llega a la conclusión de que se trata de personas que carecen por completo del sentido de protección de su entorno. Ningún animal destruye su entorno, su ecosistema. ¿Qué se puede pensar de la persona que sí lo destruye? Un mar en cuyo fondo, o en parte del fondo, reposen estas “reliquias”, retretes, restos de neveras, de ventiladores, de aires acondicionado, neumáticos, colchones, camas, zapatos, armazones de carros, televisores, computadores, sillones, etc., etc., es un indicativo de que algo grave, muy grave está sucediendo o ha sucedido. Además de triste es vergonzoso que los animales nos superen en el comportamiento respecto de la preservación del ecosistema, lo que deja claro que llamarnos animales a manera de afrenta, surte un efecto contrario, nos enaltece el intento de oprobio, pues ser animal es hallarse en un nivel superior al humano. Así están las cosas. Porque se dice, y seguramente con mucho acierto, que sólo se es inteligente si se cuida a la Naturaleza, si se preserva el ecosistema.

 

Una persona puede producir casi 5 toneladas de excrementos a lo largo de su vida y la humanidad en su conjunto genera alrededor de 400 millones de toneladas de heces cada año, 3.000.000 millones de toneladas de residuos sólidos (basura) diariamente, 36.000.000 al año, con tendencia a duplicarse  para el año 2025, lo que indica que en un futuro no muy lejano, de continuarse a este ritmo, estaremos viviendo en medio de las ratas, con el peligro  de que se repita la peste negra que azotó Europa en el siglo XIV. Es posible que la humanidad esté perfilándose a vivir de la misma manera como viven otras especies consideradas inferiores, como los blatodeos, cuyas colonias viven encima de la sustancia blanda de su propio excremento; ese es su hábitat. Es lo que se ve venir, de continuar a este ritmo, de continuar con ciertas costumbres.

 

“{La cadena trófica: ‘Trofo’ significa alimento. Las especies intercambian energía a través de la alimentación. En los ecosistemas se establecen relaciones alimentarias en la que todos los organismos están enlazados como los eslabones de una cadena}”, Eugene Odum.

 

Desde hace algún tiempo se ha estado pensando en la posibilidad de colonizar otro planeta  habida cuenta de que la Tierra se ha vuelto invivible debido a la contaminación, no solamente la contaminación del aire, sino también la de los suelos, los mares, los ríos, etc. De manera que los pequeños organismos marinos ingieren productos tóxicos como  plásticos, fertilizantes químicos,  herbicidas, detergentes, hidrocarburos, las aguas de los alcantarillados de las ciudades, etc., para terminar introduciéndose en la cadena alimentaria global. El desastre nuclear de Fukushima ha contaminado el océano Pacífico, el más grande del mundo, en sólo cinco años y todavía continúan escapándose más de trescientas toneladas de desechos radiactivos cada día, lo que indica que la contaminación abarcará todos los océanos. Se trata de uno de los daños más grandes que se le haya ocasionado al planeta  debido a la actividad humana, pues la fauna marina ha sido impactada por la radiación.

 

Constantemente se vierten al mar miles de toneladas de hidrocarburo como consecuencia de accidentes, principalmente de buques petroleros. También se contaminan los suelos y los ríos debido a los daños causados a las tuberías que transportan el crudo. Ni qué decir de las miles de hectáreas de bosques que se deforestan diariamente a fin de sembrar pastos para el ganado, y otras plantas de las que se extraen sustancias psicoactivas… Toda una cadena de desastres que vienen ocurriendo desde hace mucho tiempo, sin que se ponga en práctica una política seria de control.

En algunas películas de ciencia ficción  se habla de seres de otros mundos que invaden la Tierra a fin de colonizarla habida cuenta de que han destruido su planeta. Se habla de seres que van de planeta en planeta colonizándolos, para luego abandonarlos, después de haberlos destruido. ¿No podría estar sucediendo que los terrícolas invadimos la Tierra en el pasado, la explotamos al máximo, acabamos todos sus recursos hasta llevarlo al borde de la muerte, y ahora estamos pensando en buscar otro planeta para invadirlo? ¿Cuántos planetas habremos invadido?, ¿a cuántos habremos dado muerte? ¿Somos unos destructores de mundos? Sin lugar a dudas, lo somos, lo que le hicimos a la Tierra lo demuestra.

Frente a los hechos, ¿de qué sirvieron los trabajos de  Ernst Haeckel, Charles Lyell, Jean-Baptiste Lamarck, Eugene Odum,  Roy Clapham, etc.,  etc.?

 

¿Qué se puede pensar de los gobiernos que autorizan explotaciones mineras y de hidrocarburos en medio de las selvas, lo que queda de selvas? ¿Son humanos? ¿Qué clase de criaturas son? ¿Qué se puede pensar de los gobiernos que autorizan explotación de hidrocarburos en los océanos?

 

Se necesitó de un método de enseñanza  que despertara en los estudiantes otra clase de sentimientos hacia la Naturaleza; se necesitó enseñarles responsabilidad en este aspecto; seriedad. Toda persona que realice actividades relacionadas con la perforación de pozos para extraer petróleo debe considerarse enemiga del planeta, lo que la convierte en enemiga de la humanidad. Toda persona que destruya selvas para sembrar pasto, debe considerarse enemiga de la humanidad. Toda persona que, con el derrame de petróleo  contamine los mares, los ríos, los suelos…, debe considerarse enemiga de la humanidad. A todas estas personas se les debe cobrar por los daños, castigárseles con rigor.

 

Si se observa el intercambio de energía entre  los individuos de un ecosistema, nos damos cuenta, por ejemplo, de que los herbívoros ingieren el pasto, a su vez la vaca expulsa el pasto triturado, más otros nutrientes, todo lo cual enriquece el suelo donde crece el pasto. En el suelo se hallan los microorganismos descomponedores que se alimentan del pasto triturado por la vaca. El hombre se come la vaca y toma su leche, mientras que la vaca no toma nada del hombre; el pasto tampoco toma nada del hombre. ¿Qué beneficios brinda el hombre al ecosistema? Ninguno. En este sentido somos unos parásitos. Sin embargo, a pesar de que no prestamos ningún beneficio al ecosistema, lo destruimos; para eso estamos.

 

¿Qué vamos a buscar al planeta Marte, un planeta muerto? ¿Qué vamos a buscar a la mayor luna de Saturno, Titán?, ¿qué vamos a buscar a Europa, el sexto satélite natural de Júpiter?, que son cuerpos inhóspitos. Porque, increíblemente, se está pensando en colonizar otros mundos. Destruimos el nuestro, nuestro hábitat y buscamos otro para  continuar ocasionando desastres. ¿Cómo sería la vida en un planeta donde no se da la vida?, ¿será mejor que en la Tierra?  Claro que no. Simplemente se trata de decisiones absurdas? ¿Cuánto costará en Marte hacer fértil una hectárea de suelo?  Resultaría más provechoso hacer fértil cientos de hectáreas en el desierto del Sahara.

 

“{La raza humana tendrá que colonizar el espacio en los próximos 200 años si no quiere desaparecer…  Creo que el futuro a largo plazo de la raza humana debe ser el espacio. Representa un importante seguro de vida para nuestra supervivencia futura, ya que podría evitar la desaparición de la humanidad mediante la colonización de otros planetas}”, Stephen Hawking

 

Esos que están pensando dejar la Tierra para colonizar otro mundo no saben en lo que se están metiendo. Porque resulta que algunos de esos mundos están en formación, les faltan miles de años para acondicionarse a los primeros organismos. Resultaría tan desastroso establecerse allí, que sería como pretender que un feto de tres meses saliera del vientre a fin de incorporarse en este mundo.

 

La colonización de Marte sigue siendo el foco de atención de los expertos desde el comienzo de la astronomía. ¿Por qué? Porque parece ser el punto más adecuado, por supuesto. A pesar de su tenue atmósfera y su roja y seca apariencia, Marte es un lugar con bastantes puntos en común con la Tierra. Hubo un tiempo, incluso, en el que el planeta rojo albergó agua. Quién sabe si incluso, vida. Puede que hasta todavía queden restos, no lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que existen varios planes (algunos más serios que otros) para la colonización de Marte. En todos, prácticamente, se contempla la creación de una base en superficie perenne que permita mantener una población regular

 

Otros mundos del sistema solar son mundos muertos, como Marte. Pero ¿qué tal que en Marte hubieran  estado viviendo seres que terminaron destruyéndolo de la misma manera como nosotros destruimos la Tierra? Marte es un cadáver cósmico, y su resurrección, como toda resurrección,  es imposible. Está muerto. ¿Por qué, en vez de intentar resucitar  un muerto, no se evita la muerte de la Tierra?

 

Jean Jacques Dordain, director de la Agencia Espacial Europea, en 2014, declaró: ‘No hay alternativa en el planeta Tierra para la humanidad. No hay otro lugar en el que se pueda vivir. No podemos hacerlo en otros planetas del Sistema Solar, o ir a un exoplaneta porque está demasiado lejos’”.

 

Hace unos días, el astronauta francés,  Thomas Pesquet, que permaneció durante seis meses en la Estación Espacial Internacional (ESA) declaró a la prensa (NTN24), que no veía lejana la posibilidad de que el hombre llegue a Marte.

 

Veremos qué sucede.

Antonio Ramos Maldonado
Sábado, 10 de junio de 2017 publicado originalmente en Las Nueve Musas (España)
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