Libros complicados

En mi corta experiencia como editor tuve que enfrentarme a dos situaciones complicadas, una de ellas muy reciente.
Una importante cadena de librerías rechazó vender uno de los títulos de la editorial que conduzco (Editorial Wu Wei).
Se trata de una investigación periodística de Christian Sanz, autor en este caso de Trimarco S.A., además de otros libros de investigación periodística. Tanto para los autores como para los sellos que asumimos la apuesta contar con distribución a nivel nacional es vital. Ciertas herramientas virtuales no son tan masivamente utilizadas, al menos en el caso de libros. Operamos con una distribuidora con la cual estoy muy conforme y siento orgullo de pertenecer a su batería de editoriales exclusivas. Pero una cadena muy importante con cobertura a nivel nacional no aceptó vender este libro alegando falta de espacio. Aclaramos que ellos no desembolsan suma alguna, recién abonan cuando informan de la venta realizada y posiblemente a plazo.
Christian Sanz en una nota en Tribuna de Periodistas expresa:
¿Debo creer esa excusa, siendo que jamás tuve problema alguno con mis anteriores ocho libros? ¿Cómo es posible que no quieran vender una obra que, me consta, cientos de personas están buscando comprar en este preciso momento?

No voy a ser conspirativo ni me voy a victimizar, pero ciertamente es suspicaz la situación. Está claro que Yenny tiene todo el derecho del mundo a vender o no lo que le plazca, pero —insisto— no se entiende por qué lo harían en este caso.

Algo similar ocurrió años atrás con otro título, tal vez incómodo por lo que denunciaba: Envenenados de Patricio Eleisegui. Comprendo la turbación de ambos autores, que al fruto de cientos de horas de trabajo se les trabe la última etapa no puede implicar más que frustración, impotencia y bronca hacia esos factores que están más allá de sus posibilidades de control o influencia.

Una de las reflexiones es: ¿sólo merecen espacio los títulos no conflictivos? ¿o aquellos que lo son en apariencia pero ya ocupan un sitial seguro en ciertos segmentos?

Los que arriesgamos somos los autores y editores en estos casos, como ya mencioné: la cadena vende y luego paga. Su negocio es seguro. Y su falta de apoyo es un acto que trasciende toda lógica comercial. En ambos casos eran y son títulos solicitados.

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