Introducción a Vida Muerta, nouvelle de Nicolás Fiks

Carta Suicida

Fue un lento descenso al infierno. Sabíamos que cada paso dado nos alejaba de la cordura y nos acercaba a abismos demenciales.
Nunca pensamos en detenernos.
Guiados por un hado maldito, por los dados cargados de Lucifer, nos fuimos

adentrando en lo más oscuro de nuestras personalidades.
Despreciándolo todo, en el límite del homicidio y del suicidio, ansiábamos sangre a modo de un bautismo contra aquella sociedad que odiábamos y que nos acechaba con sus necios avances tecnológicos y la alegría imbécil de quienes los consumen.
Asesinar fue nuestro credo, el altar en el cual sacrificamos nuestras vidas.

¿Sol y yo nos amábamos? No lo sé, pero sí sentíamos una atracción más fuerte y letal que ese estado estupidizante al que llaman amor.
Yo no podía vivir sin contemplar su piel quemada y azotada; sus escupidas y vómitos: alimentarme de su materia fecal.
Nuestros juegos dejaron de ser de alcoba y comenzamos a proyectarlos hacia afuera.

Obsesivamente.
Fue algo sistemático, como la convulsión de un epiléptico, como la risa vacía de un Down.
La primera adolescente que secuestramos fue al azar. No nos interesaba su nombre ni su dinero. Era carne en una bolsa, era olores urinarios. Brazos que buscaban desesperadamente una salida que ya estaba sellada.

La expulsamos de su paraíso. Como Dios lo hizo con toda la humanidad.
Queríamos desangrar como cerdos a la mayor cantidad de adolescentes. Matar la vida en germen, compartir nuestro infierno. Correr el telón del espanto, y que el negro escenario sea la realidad de esas putitas que creen que el mundo es un lugar de conquista y seducción.
Y lo hicimos.
Sol descansa como un ángel en una habitación apenas iluminada por la luna; y yo, escritor pese a todo, me dispongo a contar nuestra historia antes de que nuestros cuerpos floten en el río.

Compartir
Tweet about this on TwitterShare on FacebookPin on PinterestShare on LinkedInShare on Google+Email this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *