Art Decó, sofisticado y racional

Se denomina art déco a los estilos decorativos desarrollados a principios del siglo XX, fueron movimientos de corta duración (1920 a 1950 en algunos países). El art déco utilizaba elementos vegetales y formas geométricas tanto en las artes visuales y la arquitectura. El art déco era un movimiento de mucho lujo y su transfondo social se debe a una protesta contra la austeridad impuesta luego de la Primera Guerra Mundial. El art déco tiene sus raíces en la mezcla de estilos como el constructivismo, cubismo, fauvismo y hasta el estilo egipcio gracias a los descubrimientos arqueológicos que se llevaron a cabo durante esa época.

En Argentina son pocos los cultores absolutamente fieles al estilo, entre ellos los arquitectos Alejandro Virasoro y Andrés Kalnay, que buscan explorar la innovación transformando la decoración en un nexo integrador de diseño y construcción. El primero fue un proyectista “afrancesado” y ejecutor desenfrenado de innumerables edificios de departamentos cuadriculados, con obras cumbre como el Banco El Hogar Argentino (Bartolomé Mitre 575), que despliega un espacio interior catedralicio, y la Casa del Teatro, ese reverberante zigurat de la avenida Santa Fe.

En Francia, el gran estilo parisino “Art Déco”, que dominó los Salones anuales de las Artes Decorativas desde el fin de la primera guerra mundial hasta la Exposición Internacional de 1925, se aplicó muy poco a la construcción de edificios. La mejor arquitectura Art Déco francesa fue la que se creó para la Exposición Internacional de 1925, destinada a durar sólo seis meses. Como el recito iba a ser arrasado tras el certamen, se pudo experimentar con formas arquitectónicas revolucionarias y con materiales experimentales.
La ornamentación arquitectónica Art Déco no se extendió mucho más allá de la capital francesa. A diferencia de Estados Unidos, que experimentó un boom de la construcción en los años veinte, Europa estaba en un período de recesión, tras la devastación de la Gran Guerra. Además, su rica tradición arquitectónica tendía más a la renovación que a la innovación.

Gran Bretaña puede reclamar para sí la condición de pionera del Art Déco, gracias al estilo tardío de Charles Rennie Mackintosh. Sus diseños de 1916 para Derngate, una firma de Northampton, son una sólido combinación de motivos típicos Art Déco: líneas en zigzag, flechas, cuadrados superpuestos y formas geométricas planas.
Durante los años veinte, en Gran Bretaña, como en otras partes, el nuevo estilo fue el preferido para los edificios que no tenían ninguna tradición: garajes, centrales, eléctricas, aeropuertos, cines y piscinas. Todos intentaron ser deliberadamente modernos; aunque en ellos no siempre es fácil separar los elementos provenientes del estilo internacional de los que responden al Art Déco en sentido estricto.

Durante los años 1923-1925, cuando comenzó realmente el boom del rascacielos en Estados Unidos, este país no tenía su propio estilo moderno. El único estilo decorativo decididamente moderno que un arquitecto norteamericano podía usar era el entonces floreciente en París. Po esta razón, en Estados Unidos hemos de buscar la ornamentación Art Déco en muchos edificios que se construyeron desde los primeros años veinte y, más en particular, en los rascacielos.

Ciertamente, los arquitectos podían haber seguido haciendo edificios a la manera gótica, como el edificio Woolwoeth, de Cass Gilbert, en Nueva Yorf, o la torre de Chivago Tribune, de Hood y Howels. Pero este historicismo dejó de parecer apropiado para las construcciones del siglo XX. Fue sustituido por diseños actualizados, geométricos, florales y llenos de color que provenían de París, adornados con espigas, arcos, rayos de sol, muchachas, ramilletes de flores, etc. Durante los años veinte, esa apropiación norteamericana del Art Déco había de convertirse en el idioma decorativo más identificable en los edificios en construcción. Se siguieron usando hasta mucho después de que en Francia el estilo se hubiese convertido en un cliché.

Al igual que sucedía con la arquitectura tradicional, la decoración moderna sirvió como dispositivo para llamar la atención sobre un cambio en el contorno de los edificios, la decoración vertical escalonada acentuaba la altura de un rascacielos, las tiras decorativas horizontales subrayaban el ascenso rítmico de sus escalonamientos. La ornamentación Art Déco se concentraba masivamente en la entrada del edificio: rejas exteriores, puertas, vestíbulo y ascensores. Una combinación suntuosa de piedra, ladrillo, terracota y metal trasformó lo que hubiera podido ser un edificio anodino en un símbolo de la ciudad.

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