Anupama Kundoo: ‘Las formas actuales de construcción están produciendo más problemas de los que solucionan’

¿Es posible desarrollar proyectos de bajo impacto al medio ambiente y adecuarlos a su contexto socioeconómico? La arquitectura social ha venido tomando cada vez más auge en el entorno internacional, y esto conlleva considerables impactos al medio ambiente debido, entre muchas otras cosas, a los recursos materiales necesarios en el proceso de la construcción.

La reconocida arquitecta Anupama Kundoo, de India, nos demuestra cómo a través de la investigación constante y la experimentación de materiales se puede desarrollar excelente arquitectura contemporánea para resolver los grandes desafíos de la vivienda.

Con una amplia experiencia profesional y académica, Kundoo ha demostrado a través de sus proyectos como la Wall House y las casas para la ONG Voluntariat, que la arquitectura es un proceso en continuo desarrollo. Estos proyectos le han servido de prototipo para entender cómo optimizar el uso de recursos y cómo utilizar las transiciones entre los espacios como estrategias bioclimáticas.

Acerca de la Wall House, ¿cómo te involucraste en la construcción de su casa en Auromodele? ¿Y qué estabas buscando conseguir con esta casa?

Cuando me mudé a Auroville en 1990, me uní a una comunidad llamada Petite Ferme, en el área de Auromodele, donde vivían unas pocas personas en “chozas” temporales como estructuras construidas con materiales naturales: madera casuarina redonda, descansando sobre zancos de granito; terminadas con tablillas de palma dividida ‘pakamaram’ para pavimentos y paja de coco para techos atados con cuerda de coco y cáliz de coco. Primero me construí una choza, y viví allí cerca de la naturaleza confiando como los otros miembros de la comunidad en los paneles solares para la electricidad, ya que estábamos fuera de la red. Poco a poco en los próximos 10 años construimos casas más permanentes para nosotros, sin embargo, lo hicimos con cuidado, utilizando al mínimo los materiales con alto impacto ambiental y optimizando la mano de obra local.

La estructura resultante, Wall House en Petite Ferme, está situada fuera de los límites urbanos de Auroville, en Auromodele, un área destinada a la investigación y la experimentación. Wall House fue la culminación de mi extensa investigación y experimentación con tecnologías de construcción de bajo impacto ambiental y socioeconómicamente beneficiosas, negociando el equilibrio entre la alta tecnología y la baja tecnología. De manera incluyente se consideró la participación de trabajadores con menos habilidades y educación y muy pocos artesanos calificados. Se acomodaron de forma compacta las necesidades cotidianas permitiendo sin esfuerzo expandirse para recibir huéspedes. Se intentó no sólo redefinir el programa de construcción de una residencia privada; probó varias innovaciones espaciales y tecnológicas para informar a otros proyectos. Espacialmente, redefinió fronteras y espacios de transición en respuesta a las condiciones climáticas y a la cultura contemporánea.

Tecnológicamente, involucró materiales locales de una manera novedosa dada la crisis global de recursos y la rápida urbanización. El diseño del paisaje, una parte integral e inseparable de la arquitectura, trabajó con la topografía para integrar la transición interior-exterior como una experiencia integral.

Estas tecnologías híbridas se centran en nuevas formas de utilizar antiguos materiales locales que combinan habilidades y tradiciones artesanales locales junto con sistemas científicos basados en el conocimiento. Un laboratorio para la investigación y la experimentación, este fue un prototipo para futuros desarrollos.

¿Definirías tu proceso de diseño como la combinación de investigación y experimentación?

Sí, creo que estamos en un momento de grandes transiciones, donde las formas actuales de construcción están produciendo más problemas de los que solucionan: ambientalmente, económicamente y socialmente. Dado que el diseño arquitectónico es un proceso de síntesis de respuestas a diversas preocupaciones, y la innovación es la necesidad del momento, es natural que cualquier innovación relevante necesite ser apoyada por una extensa investigación y experimentación, equilibrando la teoría y la práctica con un enfoque inclusivo.

Tu trabajo utiliza el uso de alta y baja tecnología, ¿podrías hablar más sobre estos dos elementos de diseño? ¿Tal vez en relación con las familias de bajos ingresos que podrían beneficiarse de esta combinación?

La segregación social es una realidad global, que está creciendo en lugar de disminuir. La alta tecnología viene a un alto costo, que no es sólo en términos de dinero, sino también a menudo ambiental. India, así como la mayoría de los países en desarrollo, no ha alcanzado el mismo nivel de industrialización que los países desarrollados, donde todo está estandarizado y en el otro extremo para ellos la mano de obra artesanal es una alternativa de lujo. La arquitectura debe ser apropiada al contexto, y si los edificios de los países en desarrollo son producidos con alta tecnología como se producen en los países industrializados, el resultado será exclusivo, fuera del alcance de gran parte de la población y sólo asequible por la élite. Esta tendencia es preocupante porque incrementa aún más la segregación existente en la sociedad con una forma urbana contrastada de tugurios frente a torres de alta tecnología, generalmente con un consumo significativamente mayor de recursos y creando problemas de identidad que se desconectan del lugar donde se plantan.

Por supuesto, por otro lado, la tierra es un recurso crítico. Muchos sistemas tradicionales de construcción de baja tecnología ya no son adecuados a nuestros desafíos de densidad. El equilibrio correcto entre alta tecnología y baja tecnología es clave, y en mis proyectos trato de encontrar el equilibrio caso por caso, pero también entre el uso de la mano de obra y el uso de maquinaria para acceder a un nivel socioeconómico adecuado con un bajo impacto ambiental. Por cierto, muchos métodos vernáculos de construcción como las estructuras de tierra compactas (cúpulas, bóvedas catenarias, etc), de hecho, a menudo requieren mucho más conocimiento y análisis complejos que estructuras de hormigón armado, y en ese sentido podría ser considerado sofisticados y de alta tecnología en nuestros tiempos. Así que tal vez estructuras construidas hoy con materiales de baja tecnología a veces se pueden ver como estructuras de alta tecnología también.

En tu opinión, ¿cómo puede la tecnología ayudar a construir más edificios socio-económicamente responsables?

Creo que uno de los retos clave del presente es construir edificios con menores recursos. La ingeniería precisa, en combinación con la elección de materiales de construcción adecuados podría reducir significativamente el impacto negativo. Por otro lado, la tecnología adecuada podría crear oportunidades para que las personas participen en la construcción de sus propios hogares, incluso si se encuentran en el contexto urbano.

Las casas son principalmente casas para vivir y no sólo para ser vistas como inversiones. Desarrollar tecnologías que involucren el tiempo de las personas en la construcción podría capacitar a la gente, construir conocimiento y construir comunidad.

La vivienda social es un problema crítico en México, ¿en tu experiencia crees que exista la posibilidad de desarrollar programas de autoconstrucción que involucre la formación técnica de las personas locales?

La vivienda ha existido en todas partes del mundo durante siglos donde las personas se han asentado, y la gente ha desarrollado lentamente los conocimientos y habilidades para construir con los recursos disponibles. Después de la industrialización, la vivienda se ha convertido en un producto básico, y se ha entregado a las personas sin permitir ningún involucramiento en el proceso. Esta tendencia, junto con la tasa de migración y urbanización en todo el mundo ha dado lugar a un desafío sin precedentes de vivienda asequible. En todas partes es posible permitir la participación de la gente en por lo menos ciertas tareas, pero especialmente donde la gente no tiene acceso a ella, la responsabilidad está en las ciudades para producir la vivienda social de una manera que la gente pueda compensar con sus ingreso. Y sí, basado en 25 años de experiencia en este campo definitivamente veo un tremendo potencial para la vivienda social que se produzca con un enfoque holístico y alternativo.

En la actualidad está enseñando en la Universidad Camilo José Cela de Madrid, ¿crees que las escuelas de arquitectura deberían comprometerse más con los estudiantes entrenándolos con procesos artesanales y métodos de auto construcción?

Veo a las universidades como lugares para el aprendizaje especializado, pero no como burbujas en las que los estudiantes pierden el contacto con las realidades y los desafíos que enfrenta nuestra sociedad. Me gusta exponer a mis estudiantes a estas realidades durante todo el proceso de diseño educativo: materiales reales, escala real, lugares reales y personas reales. Cuando se estudian las teorías no quiero que pierdan contacto con estas realidades, sino que complementen el conocimiento teórico con el aprendizaje práctico. Como profesora de arquitectura busco dotar a mis estudiantes de la confianza necesaria para poder modelar su futura sociedad, a través del conocimiento y la colaboración. Al pensar con sus manos, y permanecer conectados con la sociedad, me gustaría ayudarles a encontrar una sensación de certeza dentro de la incertidumbre.

Fuente: www.plataformaarquitectura.cl

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