Nicolaes Eliasz. Pickenoy. Retratista de la época dorada de la pintura holandesa.

Retrato de mujer joven, obra de Nicolaes Eliasz también conocido como Pickenoy data de 1632 y forma parte de la colección del Museo J. Paul Getty. Las dimensiones de la obra son de un metro con dieciocho centímetros por noventa y un centímetros y fue pintado en conmemoración de las bodas de la modelo cuyo dato se desconoce.

Nicolaes nació en 1588 y su muerte ocurrió entre 1650 y 1656, según datos de sus últimas apariciones y notificaciones de su esposa declarándose viuda. Pickenoy pintó retratos de grupo, como la Lección de anatomía del doctor Joahn Fonteyn (1626, Ámsterdam Museum), el retrato colectivo de los Regentes del orfanato valón (1633, Ámsterdam, Fundación Ruuscher) o el de La compañía del capitán Jan Cleasz. Vlooswijk y el teniente Gerrit Hude (1642, Ámsterdam, Rijksmuseum), e individuales, como los retratos del doctor Nicolaes Tulp del Stedelijk Museum de Ámsterdam, o el de Cornelis de Graeff (Berlín, Gemäldegalerie), entre muchos otros retratos de desconocidos personajes neerlandeses.

Nicolaes Eliasz. Pickenoy, pintó este tipo de retratos, en los que supo dotar de vida a sus personajes introduciendo un ligero movimiento en su pose o variando la posición de sus brazos y manos. Elegantemente vestidos, aparecen de cuerpo entero en un ambiente que denuncia bienestar y riqueza. Evidencian un dibujo excelente así como gran competencia en el manejo de la carnaciones y en la representación de textura de ropajes y otros elementos del ámbito en que se mueven.

Junto a Thomas Hendricksz de Keyser (1596/97-1667), Pickenoy fue uno de los retratistas más importantes y requeridos de Amsterdam hasta 1631, año de la llegada de Rembrandt a la ciudad. La presencia de este artista, sin embargo, de ningún modo empañó ni su fama ni su actividad. La pintura de Rembrandt y especialmente su técnica, alejada de la pincelada suave y superficie tersa que practicaba Pickenoy, se adecuaba mejor a los requerimientos de una clientela totalmente diferente, posiblemente vanguardista. Su producción se mantuvo constante hasta su muerte, recibiendo encargos importantes para algunos retratos.

Contratar un artista que realice un buen retrato era una opción indeclinable para pertenecer a una determinada clase social o pretender pertenecer a ella, como la aparición en el álbum fotográfico de ciertos eventos de la actualidad, esos que tan bien critica y satiriza Cañete. La diferencia está en que en esa época los artistas estaban dotados de un nivel técnico y con un compromiso tal con su tarea, que estas obras (aunque se desconozca quién es el retratado) perduran e incrementan su valor tanto monetario como artístico con el paso del tiempo.

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